Primero fue un murmullo subterráneo, casi imperceptible. Luego, un golpe seco. Después, el movimiento total. La madrugada del 27 de febrero de 2010, a las 3:34 am, el suelo comenzó a ondular con una violencia que parecía no tener fondo. La magnitud fue de 8.8. Durante más de tres minutos, la tierra no dio tregua.
Primero fue un murmullo subterráneo, casi imperceptible. Luego, un golpe seco. Después, el movimiento total. La madrugada del 27 de febrero de 2010, a las 3:34 am, el suelo comenzó a ondular con una violencia que parecía no tener fondo. La magnitud fue de 8.8. Durante más de tres minutos, la tierra no dio tregua.