El 6 de febrero de 1952, mientras Reino Unido dormía plácidamente, el rey Jorge VI daba su último respiro en la residencia de Sandringham. Había pasado la noche como cualquier otra, pero al amanecer el país despertó sin rey. Y sin saberlo aún, con una reina de apenas 25 años.
El 6 de febrero de 1952, mientras Reino Unido dormía plácidamente, el rey Jorge VI daba su último respiro en la residencia de Sandringham. Había pasado la noche como cualquier otra, pero al amanecer el país despertó sin rey. Y sin saberlo aún, con una reina de apenas 25 años.