Durante siglos, el Valle de los Reyes guardó en silencio uno de sus secretos más deslumbrantes. Hasta que, a comienzos del siglo XX, un arqueólogo británico decidió insistir donde otros ya habían abandonado. Su nombre era Howard Carter.
Durante siglos, el Valle de los Reyes guardó en silencio uno de sus secretos más deslumbrantes. Hasta que, a comienzos del siglo XX, un arqueólogo británico decidió insistir donde otros ya habían abandonado. Su nombre era Howard Carter.