Al igual que Rose DeWitt Bukater, nunca dejaremos ir a Jack Dawson. Mientras su cuerpo desaparecía en las profundidades del Atlántico, nuestro corazón quedaba flotando en esas aguas gélidas y oscuras. Luego, un pitido milagroso, un bote salvavidas, una mujer enamorada gritando con sus últimas fuerzas. Jack seguía descendiendo hacia el infinito, al mismo tiempo que Rose volvía lentamente a la vida.
Al igual que Rose DeWitt Bukater, nunca dejaremos ir a Jack Dawson. Mientras su cuerpo desaparecía en las profundidades del Atlántico, nuestro corazón quedaba flotando en esas aguas gélidas y oscuras. Luego, un pitido milagroso, un bote salvavidas, una mujer enamorada gritando con sus últimas fuerzas. Jack seguía descendiendo hacia el infinito, al mismo tiempo que Rose volvía lentamente a la vida.