A 15 años del terremoto de 2010: Cómo enfrentó Chile la reconstrucción y las deudas aún pendientes
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A 15 años del devastador terremoto de 2010, Chile ha demostrado su capacidad de respuesta y adaptación, fortaleciendo sus normativas sísmicas y mejorando la infraestructura. Sin embargo, aún quedan desafíos pendientes en la prevención y monitoreo de estructuras, claves para enfrentar futuros movimientos telúricos.
A 15 años desde el terremoto del 27 de febrero de 2010, el Chile de hoy es muy distinto al de aquel momento. Las huellas del sismo de 8.8 grados siguen presentes en una serie de lugares del país que se vio tremendamente afectadas.
Pese a ello, la reconstrucción ha logrado tener buenos resultados, y el país ha podido ponerse de pie nuevamente, pese a las grandes dificultades que debió enfrentar.
En este sentido, el ingeniero estructural y CEO de Foundaxis, Gonzalo Guiloff, señala a Radio Duna que “en términos de infraestructura crítica, edificaciones públicas y privadas, Chile demostró una gran capacidad de respuesta, gracias a políticas económicas eficientes y a la experiencia de sus profesionales en ingeniería y construcción”.
Sumado a ello, el especialista valora que nuestro país mejoró “notablemente el marco normativo a modo de generar construcciones más seguras: Desde entonces, se han actualizado normas importantes, como la NCh 433, que establece cómo deben diseñarse los edificios para resistir terremotos. Además, se sumaron los Decretos 60 y 61, que mejoraron estos estándares para hacerlos más exigentes. También se creó la NCh 3357, que establece cómo asegurar elementos no estructurales dentro de los edificios (como luminarias, tuberías, cielos rasos, etc) para que no ocurran desprendimientos ni daños con los sismos”.
“La preocupación por la resistencia de estructuras y equipamiento ante sismos es cada vez más transversal, abarcando normativas de diseño sísmico para diversos sectores”, agrega.
Así, Guiloff valora que Chile no solamente pudo reconstruir la infraestructura que se dañó, sino que también “aprendió del terremoto e inició un proceso continuo de actualización normativa para que edificaciones e infraestructuras sean más seguras ante futuros movimientos sísmicos”.
Las enseñanza que dejó el terremoto
Sumado a ello, el experto comentó que producto del terremoto de 2010, menos de un 2% de los edificios chilenos resultaron con daño severo, algo que se considera positivo frente a una catástrofe como esta, pese a ello, “la ingeniería estructural chilena aprendió de los daños observados, e incorporó un enfoque más robusto en el diseño de edificaciones, particularmente en ciertos elementos estructurales”.
“Por otra parte, se ha estandarizado la utilización directa de elementos específicos para la protección sísmica en infraestructura y edificación, como aisladores sísmicos, disipadores de energía y elementos estructurales específicos para protección sísmica en puentes. Cabe destacar que si bien estos avances tecnológicos son muy efectivos, el diseño estructural convencional también puede lograr un muy buen desempeño sísmico. Otro ámbito que está tomando fuerza es el monitoreo en tiempo real de estructuras, que permite detectar debilidades permitiendo un aseguramiento de estructuras robustas y resistentes”, dice.
Siguiendo esta línea, el ingeriero destacó el avance en la prevención dentro de la ciudadanía y el reforzamiento en las normativas sísmicas, la fiscalización en la construcción de viviendas y edificios y el integrar las “soluciones de ingeniería resilientes que no solo respondan de manera eficiente a un evento sísmico, sino que permitan una recuperación más rápida y eficiente”.
“En los últimos años hemos visto grandes avances en el diseño de las estructuras, lo que finalmente es el pilar de toda edificación. El desafío no solo responde a una construcción sólida, sino que también esté bien diseñada desde su fundación, respondiendo a todas las variables desde el tipo de suelo, cargas e incluso, características climáticas”, apunta.
Las deudas aún existentes
Si bien, Gonzalo Guiloff, reconoce un importante avance en la reconstrucción y las medidas adicionales, el especialista advierte que todavía hay algunos puntos a mejorar.
“Uno de ellos es la oficialización de la actualización de la NCh 2369, que establece cómo deben diseñarse las estructuras industriales para resistir terremotos. A pesar de 15 años de trabajo intenso por parte de destacados profesionales, aún no se ha publicado como documento oficial debido a debates técnicos”, destaca.
También expone que se debe reforzar la prevención y “revisar periódicamente las construcciones que ya existen, especialmente aquellas que están cerca del final de su vida útil. Un ejemplo reciente es el Puente Lo Saldes en Vitacura, que debió cerrar por daños estructurales, algo predecible considerando que fue construido en 1969 y su vida útil terminó en 2019″.
“Hay un pendiente silencioso también, que consiste en la revisión de estructuras que si bien aún están dentro de su periodo útil, fueron diseñadas bajo estándares de diseño sísmico menos exigentes que los actuales. Si bien muchas de estas estructuras presentaron buen comportamiento en el evento sísmico del 2010, dicho argumento no aplica a estructuras del país alejadas del epicentro donde la solicitación sísmica fue menor”, concluye.