Una revolución biotech en el sur

En Puerto Varas, Patagonia Biotech Hub busca convertir a la Región de Los Lagos en un polo de innovación científica capaz de atraer talento, conectar industrias tradicionales con nuevas tecnologías y transformar la manera en que el país piensa su desarrollo productivo. La apuesta ya no es imitar Silicon Valley, sino crear un modelo propio: uno donde la colaboración, la calidad de vida y la cercanía con la industria sean el motor de una nueva economía basada en conocimiento.

Una revolución biotech en el sur

En Puerto Varas, Patagonia Biotech Hub busca convertir a la Región de Los Lagos en un polo de innovación científica capaz de atraer talento, conectar industrias tradicionales con nuevas tecnologías y transformar la manera en que el país piensa su desarrollo productivo. La apuesta ya no es imitar Silicon Valley, sino crear un modelo propio: uno donde la colaboración, la calidad de vida y la cercanía con la industria sean el motor de una nueva economía basada en conocimiento.

En el centro de Puerto Varas, justo frente a la estación de trenes, cerca del lago Llanquihue y en la esquina de las calles Turismo y Klenner, está la Casa Kuschel. Construida en 1917 con fines residenciales, hoy uno de los principales monumentos históricos de la comuna. Pero actualmente no sólo es un tesoro patrimonial que recuerda el pasado; también es un lugar que vive en el futuro. Es la sede de Patagonia Biotech Hub, una organización sin fines de lucro que busca posicionar al sur como uno de los referentes en la investigación, elaboración y producción de Biotecnología.

Desde su inauguración, en septiembre de 2024, este centro colaborativo se ha hecho un espacio dentro de la industria. “Hoy, casi cualquier persona que tiene un interés en biotecnología en Chile se ha conectado con nosotros”, comenta Eduardo Wallach, CEO de Kura y cofundador del hub. Kura es una compañia nacida en 2013 en Puerto Varas que se ha transformado en una de las startups biotecnológicas más importantes del país y los mayores productores mundiales de reactivos de detección de droga. Ya tienen a cerca de 150 clientes en distintas partes del mundo, donde destacan laboratorios privados y públicos, como el FBI en Estados Unidos.

“Nosotros hemos vivido en carne propia las ventajas y los dolores de estar en Puerto Varas”, dice Wallach. Precisamente, fue la experiencia de liderar ese proyecto en el sur –junto a su socio en Kura, Manuel Rozas–, lo que dio paso a la pregunta de cómo transformar la región en un polo de innovación y emprendimiento. A partir de ahí, inició un proceso de conversaciones, encontrando aliados en Endeavor, el Centro de Biotecnología Traslacional (CBT) de SOFOFA Hub y la Municipalidad de aquella comuna.

“Cuando llegamos acá nos encontramos con otros actores que venían empujando hace tiempo también la idea de convertir esta zona en un polo de biotecnología”, cuenta Macarena Carrió, directora del CBT Patagonia. “En el fondo, tanto Manuel como Eduardo, tenían el sentimiento de que estaban bastante solos en la región y les encantaría que hubieran más”.

Meses de reuniones para buscar ideas, financiamiento y apoyo en el mundo privado, desembocaron en el nacimiento de Patagonia Biotech Hub. “Vimos que había mucha sinergia entre el plan que tenían ellos y el proyecto que teníamos nosotros”, resume Carrió.

En la municipalidad de Puerto Varas también hubo entusiasmo en este proyecto. Si bien en un inicio el objetivo principal no era enfocarse en la biotecnología, las conversaciones con el resto de los actores terminaron por decantarse en este tipo de innovaciones.

El proyecto rápidamente comenzó a tomar fuerza y sus impulsores lograron recolectar desde un comienzo el presupuesto necesario para funcionar por dos años.


El sur como puerta de partida

El cowork de Patagonia Biotech Hub está a pasos del lago Llanquihue y del centro de la comuna. A pocos metros de salir del lugar puede verse el volcán Osorno y los tiempos de desplazamiento entre sectores son relativamente cortos.

En Puerto Varas, el paisaje ya no se explica sólo por los volcanes, el lago o las postales turísticas que durante décadas definieron a la ciudad. En los últimos años, la comuna se ha transformado también en un punto de encuentro para emprendedores, ejecutivos, creativos y profesionales que decidieron dejar atrás Santiago y otras grandes urbes para comenzar una nueva etapa en el sur de Chile.

La promesa que ofrece la comuna es clara: calidad de vida. En una época marcada por el agotamiento de las grandes ciudades, los largos tiempos de traslado y la sensación permanente de aceleración, el sur comenzó a aparecer como una alternativa posible para trabajar, innovar y emprender sin renunciar a un entorno más humano.

“La hipótesis que nosotros queremos probar, es que, para lograr atraer y retener el talento y que además se desarrolle en la industria científica y biotecnológica, necesitamos ofrecer un territorio con servicios, con equipamiento, conectividad y calidad de vida”, explica Benjamin Langdon, jefe de proyectos del Patagonia Biotech Hub. “Efectivamente Puerto Varas puede llegar a competir con otros lugares del mundo”.

Precisamente, este es uno de los objetivos del centro: atraer talento a la región desde el extranjero u otras partes del país. “Nuestra oportunidad no solamente es tener una oferta atractiva acá en la región, sino también retener y atraer talentos de afuera”, agrega Langdon. “O sea, que un estudiante de otras partes de Latinoamérica o del mundo decida venir a estudiar acá, y estar en un territorio que está totalmente conectado a oportunidades de emprender, de desarrollar ideas, soluciones, y poder ofrecerlas a las distintas industrias que aquí están presentes”.

En medio de este crecimiento del ecosistema emprendedor y biotecnológico, el municipio de Puerto Varas también comenzó a asumir un rol cada vez más activo. Porque detrás del auge de startups, centros de innovación y nuevas empresas, existe una convicción compartida entre las autoridades locales: el desarrollo que vive la ciudad no puede quedar únicamente en manos del sector privado.

El alcalde Tomás Gárate lo resume como una oportunidad histórica para redefinir el futuro económico de la comuna y de toda la región. Desde el municipio —asegura— no quieren limitarse a observar cómo la industria cambia desde afuera, sino convertirse en actores directos de esa transformación. “Creo que Puerto Varas hoy sí tiene un ecosistema de innovación bastante interesante a nivel nacional y que es el epicentro de la biotecnología en Chile”, subraya el edil, quien ve en esto una gran oportunidad de diversificar los emprendimientos locales. “Esta es una apuesta decidida de política pública local para también diversificar el desarrollo económico de Puerto Varas. Si bien éste ha estado concentrado históricamente en el desarrollo de la industria turística, poco a poco ha ido surgiendo también una vocación clara hacia el desarrollo y una vocación clara de los servicios”, agrega Gárate.

Factores como la seguridad y la oferta de actividades permiten atraer talento internacional y nacional que probablemente no se trasladaría a otras ciudades del país. Según explica el CEO de Kura, los hubs de innovación funcionan mejor cuando se instalan en lugares atractivos para vivir, especialmente en industrias como la biotecnología, donde el trabajo presencial y la colaboración física siguen siendo fundamentales.

Otro de los beneficios de instalarse en la comuna, comentan otros empresarios instalados en la zona, es que desde fuera de la capital se puede ampliar la base de clientes, sin arraigarse en la Región Metropolitana. Paolo Colonello, CEO de Diio –empresa que desarrolló asistente virtual basado en inteligencia artificial para equipos comerciales-, explica que “si empiezas un proyecto en Santiago, lo más probable es que te hagas adicto a venderle a clientes en Santiago, y de esa forma te va a costar mucho más salir. Estando desde acá, con una visión global, automáticamente tus clientes están en todas partes del mundo”.

Tradicionalmente la Región de Los Lagos concentra una parte importante de la industria acuícola, ganadera y lechera del país. Son sectores que durante décadas han sostenido la economía local, pero que hoy se ven obligados a adaptarse a nuevas exigencias ambientales, sanitarias y tecnológicas. Y es justamente ahí donde los emprendimientos biotecnológicos comenzaron a abrirse espacio.

La relación termina siendo casi natural. Mientras las empresas tradicionales buscan modernizarse y responder a estándares cada vez más exigentes, los nuevos emprendimientos encuentran clientes potenciales a pocos kilómetros de distancia. Esa conexión entre ciencia, tecnología e industria productiva comenzó a darle forma a un ecosistema distinto al que suele asociarse al mundo startup: menos enfocado en aplicaciones digitales y más vinculado a resolver desafíos reales de sectores estratégicos para el país.


Colaboración radical

Si este plan necesitaba una coronación, la tuvo en octubre del año pasado durante tres días. La Biotech Week congregó a cientos de emprendedores, inversionistas, estudiantes y público en general en el Parque Urbano Estación para conocer más sobre esta industria. Este año, en septiembre (8, 9 y 10), el evento tendrá su segunda versión, con invitados como la Asociación Chilena de Empresas de Biotecnología (Asembio).

Fuera de eventos como ese, el trabajo de articulación que impulsa el Patagonia Biotech Hub ocurre, muchas veces, en espacios mucho más cotidianos y silenciosos. El encuentro entre científicos, startups e inversionistas es sólo una pieza dentro de una red mucho más amplia de actividades que la organización viene construyendo desde hace años en Puerto Varas.

Desde el sur, comentan, hay algo más que una red de contacto o un ecosistema de trabajo ya consolidado, derechamente hablan de una “colaboración radical” que, el contexto de la ciudad ha impulsado.

“Entre los distintos actores los unen lazos que son más personales. Te conocen, porque este lugar es chico, todos comparten lugares en común, el deseo de que a este lugar le vaya bien”, explica Wallach. “¿Y por qué eso es tan relevante? Porque cuando tú tienes un vínculo personal con alguien, tú estás dispuesto a juntarte a pesar de que tú no veas una transacción”.

Es común conocer casos donde emprendedores no llegan a mostrar sus proyectos a empresas de mayor tamaño o a inversionistas por no contar con lazos entre ellos y fracasan. El hub también surge con el fin de disminuir estas situaciones, dándole la posibilidad a las startups de no quedarse en el “valle de la muerte”.

“Hay distintas iniciativas: se organizan congresos, eventos, proyectos colaborativos. Y eso obviamente facilita mucho las cosas. Y al ser un territorio más pequeño, algo que decimos todos, es que estamos a un contacto de distancia”, indica Langdon.

En este sentido, un estudio realizado este año por el Centro de Biotecnología Traslacional (CBT), que analizó los ecosistemas biotecnológicos a nivel nacional, arrojó que, después de la Región Metropolitana, la Región de Los Lagos tiene el ecosistema más diverso y más rico del país en este mercado. La investigación reporta la presencia de 28 actores locales en biotecnología, área que señala como un motor de desarrollo para la región. El estudio también hace presente que la región todavía cuenta con espacio para seguir creciendo en esta materia, puesto que aún se encuentra en fase de expansión.

“Es un ecosistema súper rico, con una variedad de actores, con un tejido de conexión muy profundo y muy potente”, describe Carrió. “Incluso hay competidores colaborando. Si tenemos un objetivo común, veamos cómo entre todos lo sacamos adelante. Y eso se da mucho acá”.

Sobre este punto, el alcalde Gárate asegura que “en Puerto Varas hay confianza”, ya que “somos una comunidad relativamente pequeña. Las personas no estamos lejos unas de otras. Es fácil asociarse. Hay un espíritu también emprendedor y asociativo”.

En Patagonia Biotech Hub están seguros de que su modelo podría llegar a ser un referente a nivel nacional o, incluso, continental. Para Wallach, el diagnóstico es claro: “El modelo incluye el lugar”, sentencia. “Que el hub esté en un lugar donde la gente quiera estar y venir es un elemento muy valioso. El modelo tiene elementos que son integrales de él, que es la calidad de vida para traer talento, la escala humana para crear colaboración y las industrias demandantes cercanas”.

“Muchos hubs fallan porque se construyen para tratar de resolver problemas de ciudades en decadencia. Entonces, es típico el caso que dicen: ´vamos a hacer un hub en tal ciudad, porque la ciudad está súper de capa caída y la gente se está yendo y no hay trabajo´. El problema es que ya crear un hub que sea exitoso, es difícil, y si tú le pones encima el desafío de que el lugar viene para abajo, se vuelve más difícil todavía”, comenta. “Chile tiene que replantearse un poco la estrategia que ha seguido a veces”.


Para el CEO de Kura existe otro elemento que terminó siendo decisivo en Patagonia Biotech Hub: la especialización. Desde el inicio, asegura, tuvieron claro que el proyecto debía enfocarse exclusivamente en biotecnología, incluso cuando muchas voces proponían ampliar el espectro hacia otras áreas de innovación o tecnología. Wallach recuerda que durante el proceso recibió cuestionamientos sobre por qué dejar fuera industrias como la robótica u otras disciplinas tecnológicas. Pero, para él, precisamente ahí estaba una de las claves del proyecto: evitar convertirse en un espacio genérico. “Cuando uno quiere abarcarlo todo, finalmente termina perdiendo identidad”, sentencia.

Hoy, Patagonia Biotech Hub está en pleno proceso de construcción de lo que será el CoLab, un laboratorio compartido que contará con 200 m², 20 puestos de trabajo y equipamiento especializado para biología molecular, microbiología y bioprocesos. Con estos avances, las startups que participen de estas infraestructuras podrán ahorrarse millones de pesos en inversión de material pudiendo invertirlo en otros procesos. Sumado a ello, desde este organismo aspiran a que durante los próximos cinco años logren impulsar a cerca de 100 startups y ampliar el cowork hasta los 600 m².

Además, el hub ya concretó un acuerdo con la Universidad de California Davis para colaborar, compartir conocimiento y reunirse junto a diferentes emprendedores de la zona y conversar sobre los desafíos de la inversión. Y también esperan poder cerrar algún acuerdo con más entidades locales. Pero en la Casa Kuschel tienen un sueño aún mayor y bastante concreto: un gran campus de innovación y emprendimiento. Ahí deberían reunirse la industria, la investigación y la academia.

“En un campus biotech juntas lo que es startup, el CoLab, que es un centro de aceleración biotecnológica, con una gran universidad con foco en las ciencias de la biología y estarás formando el talento para estas empresas y a la vez haciendo la investigación básica que después se transforma en las empresas y en el mismo lugar se instalan las empresas consolidadas”, describe Wallach. “Entonces logras generar un lugar físico donde todos los actores de la industria en particular están concentrados. Tienes la aceleración, la academia, las empresas, los proveedores”.

Ya no hablan de un posible Silicon Valley a la chilena –algo que se ha escuchado bastante en el último tiempo– ahora directamente se aspira a un “Patagonia Hub”.

La directora de CBT Patagonia, Macarena Carrió, coincide en esa meta. “Si tenemos una súper buena universidad acá impartiendo carreras relacionadas a la biotecnología, que los jóvenes que salen de la educación básica y media puedan optar por carreras de biotecnología en la región, y que sea donde estén en el país digan ‘si yo quiero estudiar algo con biotecnología o relacionado a esto, me tengo que ir a Puerto Varas’ ”.