Lo que se come y bebe puede ser un factor clave en esta sensación, debido al efecto que tienen los alimentos sobre la glucosa.
Lo que se come y bebe puede ser un factor clave en esta sensación, debido al efecto que tienen los alimentos sobre la glucosa.
Sentir hambre constantemente, incluso después de haber comido, puede deberse a factores fisiológicos, el estilo de vida y los niveles de glucosa en la sangre.
Sin embargo, lo que se come y bebe puede ser un factor clave en esta sensación, debido al efecto que tienen los alimentos sobre la glucosa.
El hambre física es la respuesta natural del cuerpo cuando necesita energía, lo que se puede manifestar a través de síntomas como ruidos estomacales, fatiga, dificultad para concentrarse o mareos.
Según el Dr. Oscar Hincapié, director médico en Abbott, “detrás de estas señales se encuentra una necesidad fisiológica fundamental: la demanda de energía. Este proceso está regulado por la hormona grelina, un mensajero químico que circula por la sangre y activa una ‘alerta de hambre’, pidiéndonos recargar nuestro organismo”.
Por otro lado, el hambre hedónica no está relacionada con una necesidad calórica real. Puede ser provocada por hábitos, aburrimiento o el entorno, lo que lleva a comer sin verdadera necesidad fisiológica.
La glucosa es la principal fuente de energía del cuerpo, y sus niveles influyen directamente en la sensación de hambre.
Cuando estos niveles bajan, se genera la necesidad de comer. Sin embargo, un aumento abrupto de glucosa seguido de una caída rápida puede desencadenar la misma sensación de hambre, aunque el organismo no necesite más calorías, los alimentos ricos en azúcares y carbohidratos refinados pueden provocar estos desequilibrios.
Para evitar el hambre constante, se recomienda evaluar la dieta y asegurarse de incluir proteínas, grasas saludables y fibra en cada comida. El Dr Hincapié, sugiere prestar atención a las señales del cuerpo y hacer ajustes según sea necesario.
Mantener un equilibrio en la alimentación, dormir bien, reducir el estrés y elegir los alimentos adecuados puede hacer una gran diferencia en la regulación del hambre y el bienestar general.