"Es una mezcla entre políticas públicas bien hechas y avance privado", señaló el director ejecutivo de la corporación Cultiva, Matías Herceg.
"Es una mezcla entre políticas públicas bien hechas y avance privado", señaló el director ejecutivo de la corporación Cultiva, Matías Herceg.
En Ruta Silvestre Matías Herceg, director ejecutivo de Cultiva, contó sobre la organización chilena que tiene más de 20 años de trayectoria dedicada a la restauración de ecosistemas degradados a través de la plantación de árboles nativos, especialmente en cerros urbanos de Santiago y zonas afectadas por incendios forestales.
Herceg cuenta que el origen de Cultiva está profundamente ligado a la educación ambiental y a una inquietud nacida desde lo local: “Nació en una escuela en Peñalolén. El curso de 8° básico estaba estudiando la contaminación atmosférica y descubren que 40 mil toneladas de tierra se perdían con la lluvia”. A partir de esa observación, los estudiantes comprendieron que el polvo en suspensión se mezcla con contaminantes y afecta directamente la calidad del aire. “Entonces dicen: ¿qué podemos hacer nosotros con esto? Y descubren que los árboles afirman la tierra, infiltran agua, traen biodiversidad, y dicen: tenemos que reforestar la precordillera de Santiago”, cuenta.
Hoy, Cultiva combina restauración ecológica, monitoreo técnico, riego, mantención y participación comunitaria, con un impacto directo en la resiliencia frente al cambio climático. Según Herceg, “en calidad de aire, Santiago ha tenido un avance importante. Es una mezcla entre políticas públicas bien hechas y avance privado”, donde la reforestación con especies nativas cumple un rol clave. Estos bosques ayudan a reducir la intensidad de los incendios, mitigar las islas de calor, mejorar la infiltración de agua y capturar carbono, consolidando una estrategia ambiental que integra ciencia, territorio y ciudadanía.