“Estamos en manos de fortalezas inimpugnables que, a menos que tú cambies a las personas de esas dos fortalezas, no habrá proyecto de ley que lo corrija”, señaló el experto.
“Estamos en manos de fortalezas inimpugnables que, a menos que tú cambies a las personas de esas dos fortalezas, no habrá proyecto de ley que lo corrija”, señaló el experto.
El académico Mario Waissbluth, del Centro de Sistemas Públicos del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Chile, abordó los principales problemas de permisología que afectan proyectos de infraestructura en Chile, señalando los cuellos de botella más críticos en el país.
Waissbluth señaló que, aunque considera que el proyecto de ley es razonable, duda de su eficacia. “El problema es que no tengo mucha fe en que esto vaya a resolver la situación. El principal cuello de botella aquí se llama Consejo de Monumentos Nacionales”, acusó.
Sobre el Consejo, explicó que existe un interés establecido que no cambiará con la ley. “Es un cartel de arqueólogos que se encontró un negocio, y esta ley no le cambia la estructura, el directorio, y van a seguir siendo los mismos arqueólogos encargándose de que en cada obra ‘ah no, mire, es que tenemos que hacer más excavaciones porque nos faltaron más cosas’”, señaló.
Waissbluth añadió que esto provoca costos elevados en proyectos como el Metro, donde “cada línea del Metro esté teniendo que gastar entre 50 y 70 millones de dólares en un par de años en excavaciones que no encuentran nada, es algo que esta ley no va a cambiar”.
El académico indicó que la otra gran dificultad recae en el Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA). “Es la otra gran pata de la permisología”, sostuvo. Además, apuntó que “Hay un cartel de ayatolás ideológicos que, por mucho que tú cambies la ley, si siguen siendo las mismas personas las que ejercen sus directorios, vamos a seguir demorándonos 5, 10, 12 años en cualquier proyecto”.
Asimismo, añadió que la raíz del problema son personas que “no creen en el desarrollo” y “prefieren frenar proyectos”.
Finalmente, Waissbluth resumió el desafío estructural, asegurnado que “Estamos en manos de fortalezas inimpugnables que, a menos que tú cambies a las personas de esas dos fortalezas, no habrá proyecto de ley que lo corrija”.