El ministro de Cultura de Perú, Fabricio Valencia, informó la semana pasada en el Congreso que el número de turistas que visitarán Machu Picchu en 2025 superará los 1,5 millones, cifra que sobrepasa el récord alcanzado en 2019.
El ministro de Cultura de Perú, Fabricio Valencia, informó la semana pasada en el Congreso que el número de turistas que visitarán Machu Picchu en 2025 superará los 1,5 millones, cifra que sobrepasa el récord alcanzado en 2019.
La organización New 7 Wonders advirtió que si las autoridades peruanas no adoptan un plan estratégico que garantice una gestión sostenible de la ciudadela inca de Machu Picchu, esta enfrenta el riesgo de perder su título de “Nueva Maravilla del Mundo”, otorgado en 2007.
En un comunicado emitido desde Zúrich y firmado por su director, Jean-Paul de la Fuente, la entidad subrayó que la falta de soluciones frente a problemas como la presión turística sin control adecuado, el incremento de precios, riesgos para la conservación del patrimonio y prácticas irregulares en la venta de entradas, amenaza la credibilidad de Machu Picchu como patrimonio universal.
En esa línea, la organización recordó que el sitio arqueológico es “un símbolo de orgullo para el Perú” y llamó a los diferentes niveles de gobierno, comunidades locales y sector privado a trabajar conjuntamente para protegerlo. Además, alertó que conflictos sociales, descoordinación institucional y quejas recurrentes de los visitantes ya están deteriorando la imagen internacional del país.
Por su parte, el ministro de Cultura de Perú, Fabricio Valencia, informó la semana pasada en el Congreso que el número de turistas que visitarán Machu Picchu en 2025 superará los 1,5 millones, cifra que sobrepasa el récord alcanzado en 2019.
Actualmente, la ciudadela admite hasta 4.500 visitantes diarios en temporada regular y 5.600 en temporada alta.
El crecimiento del flujo turístico, sin embargo, se produce en medio de problemas logísticos. El viernes pasado, la empresa Perú Rail denunció un presunto sabotaje en el tren que trasladaba nuevos autobuses destinados al servicio de transporte hacia la ciudadela. La compañía advirtió que solo continuará con la operación “cuando se tengan las garantías necesarias para un traslado seguro”.
Estos vehículos pertenecen a una nueva concesionaria encargada del traslado de turistas desde Machu Picchu pueblo hasta la entrada del complejo arqueológico. El cambio ha provocado protestas de comunidades locales, que acusan a las autoridades de pasividad frente a la incertidumbre generada, y que incluso derivaron en la suspensión de algunos trenes de pasajeros hacia la zona.