Había que ir a una oficina de La Moneda para que te revisaran, y dijeron: ‘sí, pero saquen solo noticias internacionales", contó Guillermo Bastías sobre sus dibujos en la dictadura y en la vuelta a la democracia.
Había que ir a una oficina de La Moneda para que te revisaran, y dijeron: ‘sí, pero saquen solo noticias internacionales", contó Guillermo Bastías sobre sus dibujos en la dictadura y en la vuelta a la democracia.
Guillermo Bastías, más conocido como Guillo, es un reconocible y destacado dibujante profesional, conocido por su trabajo editorial y educativo en Chile. Su mirada crítica y su estilo directo tienen raíces profundas en su formación universitaria. “Para mí fue fundamental, porque en primer año te enseñaban a mirar la ciudad”, recuerda sobre sus años estudiando Arquitectura, carrera que dejó para estudiar Cine. Esa disciplina se fortaleció recorriendo la ciudad con un cuaderno en la mano: “Entonces salías a recorrerla, a croquearla y analizarla a través del dibujo (…) ahí me enseñaron la diferencia entre ver y mirar”. Aunque él cuenta que "era dibujante desde chico”, insiste en que el croquis no exige grandes habilidades para expresar ideas: “Para el croquis arquitectónico no es necesario ser Leonardo da Vinci para que funcione; cada uno lo hace en su estilo, mientras se exprese bien” y se logré entender es suficiente, contó.
Su trayectoria también estuvo marcada por su trabajo en la revista Apsi durante la dictadura y en la vuelta a la democracia, una época de fuerte censura editorial. “Había espacios muy leves en los que se podía sacar una revista muy leve. Había que ir a una oficina de La Moneda para que te revisaran, y dijeron: ‘sí, pero saquen solo noticias internacionales’. Y dijeron: ‘bueno, más vale esto que nada’”, recuerda.
Hoy, Guillo mantiene su foco en la crítica social y política. “Mi tema actual es la corrupción, porque cada vez que se destapa algo, tú ves las ramificaciones: la justicia, la política (…) esa es como mi debilidad temática, como en la dictadura lo era la ausencia de justicia”. Desde el dibujo, continúa observando el país con la misma lucidez aprendida en sus primeros croquis: mirar, no solo ver.