"Hay un par de países comunistas que tienen éxitos, que es una mezcla de dos cosas: dictadura política y políticas semi-neoliberales", señaló el exministro Genaro Arriagada.
"Hay un par de países comunistas que tienen éxitos, que es una mezcla de dos cosas: dictadura política y políticas semi-neoliberales", señaló el exministro Genaro Arriagada.
El exministro Genaro Arriagada analizó el clima político en la recta final de las elecciones, describiendo un escenario que —según él— pasó de la apatía a la tensión en pocas semanas. “Esto partió como una cosa sin ninguna tensión, una campaña más bien aburrida (...), pero el último mes se ha puesto un poco tensa y hay sectores que están muy asustados”, señaló.
A su juicio, uno de esos sectores es la derecha. Afirmó que “la derecha cometió la imprudencia —hay que mandarla al psiquiatra", expresando que en su momento este sector tenía la "presidencia en el bolsillo", sin embargo, "hoy día están asustados de perder (...) los veo muy asustados”.
Arriagada también analizó al Partido Comunista. Si bien destacó que “es un partido que se maneja bien”, fue igualmente duro: “Es un partido fuera de época (...). No tener una posición frente a Daniel Ortega, un miserable de esas características —él, su mujer, sus hijos— (...). Cuba, que ha perdido dos millones de habitantes en los últimos años”. Agregó que los únicos casos de éxito económico en regímenes comunistas —China y Vietnam— se sostienen en una fórmula: “una mezcla de dictadura política y políticas semi-neoliberales”.
En relación a las candidaturas, expresó su inconformidad respecto a Jeannette Jara: “No obstante que me parece una persona simpática, de buena leche, su entorno me hace decir que por ningún motivo yo podría votar por ella”. Sobre Evelyn Matthei, fue explícito: “Pretender que es el centro… no. Eso es derecha pura. Es una derecha más civilizada que la de Kaiser o Kast, pero es una derecha tradicional". Además, fue enfático en que "El centro es un desierto”.
El exministro profundizó en esta idea del “vacío del centro”, afirmando que aunque la ciudadanía sigue ubicándose mayoritariamente en posiciones moderadas, la oferta política no existe. “El grueso de la gente se inscribe entre los números 4, 5 y 6 (...), es decir, la gente es de centro, pero la oferta de centro es inexistente: son partidos sin personalidad, incapaces de sostener una posición”.
Finalmente, planteó que frente a ese escenario surge una tercera vía: la abstención o el voto en blanco como forma de protesta. “‘Esto no me representa y, en consecuencia, yo voto en blanco o no voto’. Es una manera de emplazar: aquí no me representa nadie”.