Fernando Palacios sobre la respuesta del gobierno cubano ante sus opositores: "Te ahogan económicamente y no te dejan trabajar"

"Actualmente estoy en una crisis grande porque yo soy activista de derechos humanos y opositor al gobierno cubano", señaló el coordinador del Centro de Estudio de Liderazgo y Desarrollo de Cuba (CELIDE), Fernando Palacios.

Fernando Palacios sobre la respuesta del gobierno cubano ante sus opositores: "Te ahogan económicamente y no te dejan trabajar"

"Actualmente estoy en una crisis grande porque yo soy activista de derechos humanos y opositor al gobierno cubano", señaló el coordinador del Centro de Estudio de Liderazgo y Desarrollo de Cuba (CELIDE), Fernando Palacios.

Desde La Habana, Fernando Palacios, coordinador de CELIDE, describe Cuba como un país marcado por la censura y el deterioro de las condiciones básicas. Respecto a la pregunta de Matías del Río, en la cuál le comenta sobre un artículo que describe lo que está pasando en Cuba el especialista, sñelaó: “no he tenido acceso a ese artículo porque el gobierno cubano censura todo lo que pueda ser de mal para él” y que la vida cotidiana se vuelve una lucha constante debido a los cortes de luz y la falta de productos esenciales: “Hoy día tenemos largos cortes de luz (…) la producción de productos básicos se ve afectada (…) es una verdadera odisea adquirirlos”. La crisis también se refleja en el acceso al agua, donde muchas personas “no tienen acceso a agua potable (…) tienen que hacer grandes esfuerzos, caminar grandes distancias para resolver un mínimo”, y en un sistema donde “el gobierno no envía pipas de agua (…) las pocas que hay se deben a la corrupción”.

Palacios vive además las consecuencias de ser opositor al gobierno: “Lo primero que hacen (…) es que te ahogan económicamente y no te dejan trabajar”. Por eso, dice, muchos recurren a trabajos informales y viven pendientes de la electricidad: “El día a día de cualquier cubano es la subsistencia: todos los días uno se levanta pensando a qué hora se irá la corriente”. La precariedad económica se evidencia en cifras extremas: “El salario mínimo está en 20 dólares (…) y una docena de huevos cuesta 3.100 pesos”, dejando a los trabajadores con ingresos insuficientes para sobrevivir.