"Existen tres síntomas claros previos a los síntomas motores: la pérdida del olfato, la desregulación del sueño REM y los problemas digestivos. Generalmente, eso no se toma como un diagnóstico", señaló la doctora Valentina Ugalde.
"Existen tres síntomas claros previos a los síntomas motores: la pérdida del olfato, la desregulación del sueño REM y los problemas digestivos. Generalmente, eso no se toma como un diagnóstico", señaló la doctora Valentina Ugalde.
La doctora Valentina Ugalde, investigadora del Centro Ciencia & Vida, abordó los avances científicos en torno al Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que afecta a millones de personas en el mundo y cuyo diagnóstico suele llegar en etapas avanzadas.
La especialista explicó que el Parkinson "afecta a cerca de 12 millones de personas en el mundo" y que su incidencia aumenta con la edad. “A partir de los 60 años hay un 1% de probabilidades de desarrollar la enfermedad y, sobre los 80 años, un 4%. Va muy ligado a la expectativa de vida y a la longevidad”, detalló.
Ugalde advirtió que el diagnóstico suele realizarse cuando la enfermedad ya está muy avanzada. “Se diagnostica cuando ya hay un 70% de destrucción de la sustancia negra, que es donde están las neuronas dopaminérgicas que producen dopamina. Cuando se alcanza ese 70%, comienzan los síntomas motores, momento en que el paciente acude al doctor”, explicó.
Sin embargo, existen señales previas que muchas veces pasan desapercibidas. “Hay tres síntomas claros antes de los motores: la pérdida del olfato, la desregulación del sueño REM y los problemas digestivos. Generalmente, eso no se toma como un diagnóstico”, señaló la investigadora.
Respecto al trabajo que realiza el Centro Ciencia & Vida, la doctora Ugalde destacó el desarrollo de una nueva herramienta diagnóstica. “En 2018 generamos un anticuerpo contra una proteína que está acumulada en estas neuronas dopaminérgicas; se acumula y sufre modificaciones. Esto vendría a ser un marcador de que hay patologías”, explicó.
Pero su equipo también avanza en nuevas terapias experimentales. “Proponemos una terapia avanzada basada en los CAR-T”, indicó. Esta técnica, que originalmente se utiliza en tratamientos contra el cáncer, fue adaptada para el contexto del Parkinson. “Los CAR-T, en cáncer, buscan destruir la célula tumoral; nosotros, en cambio, proponemos generar CAR-T —células del sistema inmune, células T— que sean capaces de reconocer estas neuronas que presentan la alfa-sinucleína, pero que, en lugar de destruirlas, generen una respuesta antiinflamatoria.”