"Creemos que en la pata de guanaco este fenómeno de plasticidad se ha transformado en un fenómeno estructural. Es una planta que, en su genoma, ha logrado generar la información que le permite adaptarse a través de ciertos genes", señaló el especialista Ariel Orellana.
"Creemos que en la pata de guanaco este fenómeno de plasticidad se ha transformado en un fenómeno estructural. Es una planta que, en su genoma, ha logrado generar la información que le permite adaptarse a través de ciertos genes", señaló el especialista Ariel Orellana.
En Duna Ciencia el director del Centro de Biotecnología Vegetal de la Universidad Andrés Bello (CBV UNAB), Ariel Orellana, explicó los hallazgos detrás del estudio de las plantas que florecen en el Desierto de Atacama, especialmente la pata de guanaco, la especie más representativa del fenómeno del Desierto Florido. “Esta planta, que es la más abundante en el Desierto Florido, se conoce como pata de guanaco (...). Solo se da en Chile y en el Desierto de Atacama. Su nombre científico es Cistanthe longiscapa”, señaló.
Orellana comentó que su equipo busca entender cómo esta especie logra adaptarse a condiciones extremas: “Nos llamó la atención cómo una planta puede ser tan exitosa en un entorno tan agreste (...). Estamos hablando del desierto más árido del mundo y del lugar del planeta donde existe la mayor cantidad de radiación solar (...). Las plantas no se pueden proteger”.
El investigador detalló que su trabajo se enfoca en el estudio genético de estas especies: “Empezamos a estudiar qué genes se expresan cuando están en el desierto (...). Hay una bruma que viene del océano y que permite capturar agua (...), lo que permite a estas plantas permanecer dos a tres meses en el desierto”.
Finalmente, destacó que la pata de guanaco representa un modelo de adaptación único y que se debe seguir investigando para avanzar en mecanismos para mejorar la agricultura: “Creemos que en la pata de guanaco este fenómeno de plasticidad se ha transformado en un fenómeno estructural (...). El desafío es descubrir los genes que le permiten movilizarse y cómo esa información la podemos transferir a plantas que hoy utilizamos en la agricultura”.