"Tienen acontecimientos que se pasan de una a otra y que marcan social, políticamente e históricamente", contó Antonio Echeverría, director de la galería Il Posto.
"Tienen acontecimientos que se pasan de una a otra y que marcan social, políticamente e históricamente", contó Antonio Echeverría, director de la galería Il Posto.
Antonio Echeverría, director de la galería Il Posto, presentó la exposición “Ricardo Yrarrázaval: tres décadas”, una muestra que recorre treinta años del trabajo del destacado artista chileno, con obras realizadas entre 1964 y 1986, provenientes de colecciones privadas y de la Colección Il Posto. La exhibición, disponible hasta enero en la galería ubicada en Espoz 3150, ofrece una mirada íntima a la evolución creativa de Yrarrázaval, uno de los pintores más singulares de su generación. “Tiene que ver con hacer un acento en que estamos hablando de una época, o de diferentes épocas, que tienen acontecimientos que se pasan de una a otra y que marcan social, políticamente e históricamente”, explicó Echeverría, destacando que la muestra permite leer la trayectoria del artista en diálogo con los cambios culturales y sociales de Chile durante esas décadas. El recorrido comienza con las obras de los años 60, donde el artista aún exploraba el equilibrio entre abstracción y figuración, a pesar de sentir un profundo rechazo a que sus obras fueran descritas como abstractas. “Esta primera pintura es abstracta, pero a la vez es figurativa; muy terrosa, con unos colores oscuros que tienen acentos de luz en los morados y los rojizos. Determinaron el color de la sala, que estuvo pintada de esa manera”, comentó Echeverría. Luego, el público se adentra en los años 70, donde por primera vez aparece la figura humana, aunque de manera enigmática. “Presenta por primera vez la figura humana. Cuando uno entra a la muestra, ve esa etapa de los 60, que son estas tres pinturas, y luego se ingresa a esta área que corresponde a seis pinturas de los 70, que son muy misteriosas: son corporales, pero hay una ausencia absoluta de rasgos humanos”, detalló. Finalmente, la exposición culmina con la obra de los años 80, marcada por un tono más narrativo y reconocible. “Es parte de la experiencia de ver la exposición que la gente se va encontrando con que ‘este se parece a mi tío’, ‘este abogado me recuerda a alguien’. Van apareciendo unos destellos de la cultura popular y de la política chilena de los años 80”, explicó el director de Il Posto.