"Lo que hay que entender es que los sistemas de seguridad chilenos tienen que actuar coordinadamente y saber que están actuando contra un sistema trasnacional de delito".
"Lo que hay que entender es que los sistemas de seguridad chilenos tienen que actuar coordinadamente y saber que están actuando contra un sistema trasnacional de delito".
El investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), Aldo Mascareño abordó las estrategias que se han implementado para enfrentar el avance del crimen organizado en Chile, señalando que si bien algunas medidas han mostrado resultados, estas no son suficientes para enfrentar un fenómeno de carácter transnacional y de largo alcance.
En ese sentido, sostuvo que iniciativas como la construcción de zanjas en la frontera y otras intervenciones territoriales pueden contribuir al control del delito, aunque advirtió que su impacto es limitado si no forman parte de una estrategia más amplia. "Las acciones como las zanjas e intervenciones, son reales, son efectivas, pero son insuficientes cuando uno observa el problema en el largo plazo", afirmó.
Mascareño enfatizó además la necesidad de fortalecer la coordinación entre las distintas instituciones encargadas de la seguridad, considerando que las organizaciones criminales operan más allá de las fronteras nacionales. "Lo que hay que entender es que los sistemas de seguridad chilenos tienen que actuar coordinadamente y saber que está actuando contra un sistema trasnacional de delito", señaló.
Asimismo, el académico se refirió a la utilización de las Fuerzas Armadas en tareas vinculadas al combate del crimen organizado, planteando que una excesiva militarización puede generar efectos contraproducentes si no va acompañada del fortalecimiento de cuerpos policiales especializados.
"Cuando se militariza el problema y no se desarrollan policías especializadas, comienza a haber un contacto permanente y directo de los militares con estas fuerzas delictuales", advirtió.