Adolfo Martínez: “Le otorgué a los objetos esta dimensión humana y ahí fui diseñando cada mecanismo en función de ciertas actividades que la gente reconoce”

“Queríamos que la sala tuviera un ritmo, que el espectador estuviera esperando qué iba a aparecer o no”, contó la curadora Laura Ibáñez.

Adolfo Martínez: “Le otorgué a los objetos esta dimensión humana y ahí fui diseñando cada mecanismo en función de ciertas actividades que la gente reconoce”

“Queríamos que la sala tuviera un ritmo, que el espectador estuviera esperando qué iba a aparecer o no”, contó la curadora Laura Ibáñez.