Manu adora el jardín de su abuelo, el señor Feña: cada semana lo visita, lo ayuda a regar las plantas, a hacer el compost y, al terminar el día, ambos disfrutan de una cosecha de frutas. Un día, el abuelo no puede disfrutar de una de sus peras y explica a Manu que su jardín se está muriendo porque unos insectos dañinos están comiendo las plantas. Manu decide ayudar: busca y encuentra mariquitas (“ladybirds”) en distintos lugares —al campo de deportes, en la tienda, en el parque e incluso en casa— y las lleva al jardín. Las pequeñas mariquitas se encargan de los insectos que dañaban las plantas, el jardín vuelve a florecer y semana tras semana crece más y más.
Manu adora el jardín de su abuelo, el señor Feña: cada semana lo visita, lo ayuda a regar las plantas, a hacer el compost y, al terminar el día, ambos disfrutan de una cosecha de frutas. Un día, el abuelo no puede disfrutar de una de sus peras y explica a Manu que su jardín se está muriendo porque unos insectos dañinos están comiendo las plantas. Manu decide ayudar: busca y encuentra mariquitas (“ladybirds”) en distintos lugares —al campo de deportes, en la tienda, en el parque e incluso en casa— y las lleva al jardín. Las pequeñas mariquitas se encargan de los insectos que dañaban las plantas, el jardín vuelve a florecer y semana tras semana crece más y más.